En su columna "Batería", Manuel Vicent nos recuerda que buena parte de nuestra vida transcurre como en piloto automático. Conducimos kilómetros sin darnos cuenta, obedeciendo todas las normas, pero sin estar realmente presentes. Lo mismo sucede en la rutina diaria: despertador, coche, oficina, papeles, atascos, cama… hasta que un día descubrimos que hemos llegado al final del trayecto casi sin haber vivido. En ese sentido, dice Vicent, no somos muy distintos de zombis o robots: cuerpos que se mueven, cumplen órdenes y repiten gestos, pero cuya voluntad está controlada desde fuera.
Algo parecido aparece en el cortometraje In the Fall de Steve Cutts, donde un personaje cae desde lo alto de un rascacielos mientras repasa en segundos la acumulación de posesiones, rutinas y logros que marcaron su vida. La caída se convierte en símbolo de una existencia mecánica, consumida sin verdadera conciencia.
Albert Camus, en El mito de Sísifo, comparaba la vida con el esfuerzo absurdo del héroe griego condenado a subir eternamente una piedra que siempre vuelve a caer. Pero a diferencia de un zombi o un robot, Sísifo es consciente de su destino y, al aceptarlo, convierte su condena en una forma de libertad.
También Ortega y Gasset comparaba la vida con el teatro: cada uno de nosotros interpreta un papel en el escenario del mundo. La cuestión es si vivimos como actores que repiten un guion impuesto o si somos capaces de improvisar, de crear nuestros propios diálogos y gestos para que nuestra obra tenga sentido.
Frente a la rutina y el automatismo, la filosofía aparece como un despertar. Preguntar, dudar, detenerse a pensar, mirar con otros ojos lo que parecía evidente: todo esto rompe el sueño mecánico de la costumbre. Filosofar es, en cierto modo, tomar el control del guión, hacerse cargo de la piedra de Sísifo con lucidez y decidir cómo queremos llevarla.
-
¿Qué significaría vivir una vida propia, despierta, que no se limite a repetir rutinas como un robot o un zombi?
-
¿De qué modo el filosofar —preguntar, criticar, imaginar, buscar sentido— podría ayudaros a conseguirlo?
Escribid vuestra propia reflexión. No se trata de dar una respuesta definitiva, sino de comenzar a ensayar la vuestra, igual que en el teatro: saliendo al escenario y atreviéndose a hablar con voz propia.

Comentarios
Publicar un comentario