Un salto diferente: Fosbury y los primeros filósofos


En los años 60, el atleta Dick Fosbury sorprendió al mundo con una nueva forma de saltar en los Juegos Olímpicos: en lugar de hacerlo de frente, giraba el cuerpo y pasaba de espaldas sobre la barra. Su técnica, llamada “Fosbury Flop”, parecía rara al principio, pero pronto todos los demás atletas empezaron a imitarla porque era más eficaz. Fosbury cambió para siempre el salto de altura.

Algo parecido ocurrió más de dos milenios antes con los filósofos presocráticos. Hasta entonces, la gente explicaba el mundo recurriendo a mitos y dioses. Pero estos pensadores, como Tales de Mileto, Anaximandro o Heráclito, propusieron algo radicalmente nuevo: buscar causas naturales y racionales para entender la realidad. Lo que parecía extraño y atrevido en su tiempo acabó siendo la base de toda la filosofía y la ciencia.

Así como Fosbury revolucionó el deporte con una nueva manera de saltar, los presocráticos revolucionaron la forma de pensar. Ambos muestran que a veces, para avanzar, hace falta atreverse a dar un salto diferente.


A veces, lo que parece extraño hoy puede ser el comienzo de un nuevo camino. ¿Y si me atrevo a saltar distinto?


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